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Noticia Ampliada

UN POSICIONAMIENTO CLARO PARA EL MUSICOTERAPEUTA

A los Musicoterapeutas la Música no nos “dice” nada

  • A los Musicoterapeutas, la música, los instrumentos, el sonido, la voz, en sí mismos, no nos “dicen” nada acerca de la subjetividad del paciente.
  • Las atribuciones y significados que la grilla cultural deposita sobre el lenguaje musical, sus generadores, los materiales que utiliza y el resultado de sus producciones, enmascaran, sustituyen y someten la expresión de la singularidad del paciente
  • Es el Paciente quién debe investir y significar estos Instrumentos Relacionales para que el Musicoterapeuta “entienda” algo de lo proyectado a través de ellas
  • Así es como el Paciente nos “habla”, en principio, de las características de su fantasmática relacional y de los particulares contenidos, evocaciones y significados que les atribuye en las actuales circunstancias.
  • Si la escucha del Musicoterapeuta está puesta en sus recursos y no en el Paciente, su capacidad de observación, análisis y entendimiento se ve restringida o deslizada hacia su propia fantasmática que la confunde o a la del contexto socio cultural que la condiciona .
  • Para que ello no suceda, el Musicoterapeuta, en su formación personal, debe concientizar y adquirir dominio de su propia fantasmática, asumiendo así una posición de auténtica disponibilidad frente a la emergencia de los fantasmas del paciente.
  • La mayor o menor “musicalidad” de las sesiones de Musicoterapia, no proviene ni depende entonces de las técnicas, métodos o modelos que la impongan, sino de la calidad y el sentido que el Paciente quiera otorgarle.
  • Si el Musicoterapeuta, con sus herramientas, es quién se ubica en el centro del escenario, será indeflectiblemente él quién lo configure y le atribuya poderes “curativos” a este accionar.
  • La mayoría de los modelos y prácticas musicoterapéuticas convencionales, encuentran posicionados de esta manera a los Musicoterapeutas que los utilizan. 
  • El ejercicio sin escrúpulos de una Musicoterapia que permanentemente ignora el por qué, el para qué y las consecuencias de sus intervenciones, ha relegado nuestra disciplina a un rol totalmente secundario o, incluso, marginal del campo de las Ciencias dela Salud.
  • Por ello es prioritario que el Musicoterapeuta salga definitivamente del centro del Escenario Acústico-Relacional, y se encuentre desligado de los históricos pre-conceptos que han influído y siguen influyendo sobre su ejercicio profesional y su función, para ubicarse en ese “borde” que le permita  realizar una observación sistemática y un entendimiento analítico de modo que el Paciente pueda tomar la indispensable iniciativa y el protagonismo necesario para enfrentar su problemática